Marea Baja

Foto: Paola Pliego (Perfil Facebook)


27 de octubre de 2017

Te adentras en mi amar
y yo te envuelvo con mi rumor
oceánico afán por tenerte, amor.
Acaricio tus labios de pleamar.

Escrito estoy en tu piel,
tatuado deseo marítimo,
sal adherida a tu deseo más íntimo.
Y así, yo, furtivo verso fiel

me hago cresta en la ola del soneto,
pez que a tus efluvios se allega sigiloso
para ser atrapado en tu horizonte secreto.

Gaviota, sobrevuelas con garbo hermoso,
ansiosa de llevarme a tu pico indiscreto.
Seré presa de ti pronto, alegre y orgulloso.

Cera líquida


9 de octubre de 2017

Algo debo de tener de felino,
pues con frecuencia me descubro
agazapado en tu mirada, como brillo;
a veces sigiloso soy palpitación,
ardiente afán reptando firme por tu seno,
al acecho de esos deseos tuyos
paciendo en lo bajo de tu vientre
y mis besos cazadores se deslizan
arañando apenas la pradera en torno a tu ombligo;
paso a paso, predador, voy
tras tus sedientas ansias
y, en llegando a la orilla de tus labios,
con certero golpe mi lengua logra darte
con mi palabra el sensual, mortal zarpazo.

Algo debo tener de felino,
pues ya ahora, en mi verbo,
yo te degusto. Entre mis dedos
el mortífero instrumento yo sostengo
y, así, tan pronto como en un suspiro,
en tu boca, cera por tu ardor derretida,
gota a gota, con sabor de tiempo yo me vengo.

Yemayá



20 de junio de 2017


Ese indicio que apunta,
dirige mi vista sin duda
allende el horizonte, a lontananza;
es deseo que se encarna,
anhelo al que se arraiga mi esperanza,
a la que mi afán marino
cual suave brisa se abraza.

Esa ardiente flecha me señala
el camino por el cual se alejan
los temores y los males
y por donde pueden arribar
hasta el muelle de tus labios
estos versos navíos fantasmales
hasta hoy navegando a la deriva
en busca del puente de tu alma.

Ese faro cuya sola vista abrasa
lanza hacia mí la cadena
de circunstancias con que atoa
a estas letras con que mi memoria barca
riela sobre tus mareas
rumbo a esa playa en tus orillas,
donde mi interés náufrago encalló apenas
en cuanto supo cuánto te ama.

Esa rama, esa pierna levantada
fue noticia otrora y del escándalo objeto de mirada.
Hoy es, en mis poéticos amares,
ancla que me fija en tu profundidad
de santa diosa oceánica.