MIRADA PASCUAL



24 de abril de 2011

Tómame.
Párteme.
Repárteme.
Agradece a Dios:
estamos uno al lado del otro,
pan y vino,
almas servidas
a esta mesa que gozamos, Vida.

Tócame
como yo a ti en su momento.
Hiende sin miedo,
confirma mis heridas,
afírmame. Soy Yo,
ese a quien has  negado,
ese por quien tu amor sueña
con un mañana posterior
a este franco ahora
de amena distracción.

Distribúyeme.
Compárteme.
Entrégame.
Sacia hambre y sed
de quienes te rodean,
perdona cualquier culpa
mía o ajena,
por mínima que sea
y enseguida ámame
y déjame
ämär tänto
el azul aura que te inviste.

Sea tu mirada pascual
la invitación a redimir
nuestras culpas,
a dejar a un lado al necio
orgullo que nos separa
y comulga conmigo
de nuevo; soy tu amigo,
amiga, más que amiga.
Búscame en cada hogaza,
en la sal del ázimo
así como en la especie
que da gusto al cordero.

Convíveme.
Quiéreme.
Deséame.
Mira que es mucho lo que persevero
para ungir tu cuerpo y espíritu
con la sal de mis besos y miel,
con la sal de mis lágrimas y hiel,
con la sal de mi cuerpo fiel.

Bébeme.
Cómeme.
Endúlzate.
Amárgate...
con cada poro de esta piel
manto sagrado que ofrezco
a tus pies de hinojos
cual reliquia única
de un amor que entró
mucho más que por los ojos.

Anúnciame.
Difúndeme.
sea mi palabra el evangelio
con la fuerza suficiente
para hacer de tu corazón
mi templo
y de nuestra unión
la piedra de toque
para nuestra iglesia
común.

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