Discrepo...


... del planteamiento de esta imagen que afirma y coarta textual y visualmente: "Un hombre nunca habla mal de una mujer".

Llamar al pan pan y al vino vino en relación a un hombre no me hace ni más ni menos, ni peor ni mejor hombre o mujer. Si una persona se ha ganado la maledicencia o la benedicencia (en otros términos, la maldición o la bendición), eso va en función de sus actos.

Todos tenemos algo de víctima y todos tenemos algo de victimarios. No precisamente por ser hombre tendré vocación de victimario, como no precisamente por ser mujer esta tendrá vocación de víctima; y viceversa, cuando ocurre en caso contrario.

Lo que debemos buscar, defender y a lo que debemos propender es a establecer, conseguir la armonía de los sexos o, como algunos los llaman, géneros. Los discursos con "perspectiva de género" me parecen la más maniquea de las desviaciones de la lógica, pues en el afán de hacer justicia a un lado de la moneda, el discurso sexista olvida que la moneda tiene dos. Dar brillo al anverso sin pulir el reverso es tanto como lavar la cara y avergonzarse del signo o, si se quiere, también viceversa, lavar la cruz y avergonzarse de la cara sucia por el hábito.

Pues es cierto que ni todos los hombres son canallas, ni todas las mujeres unas cualquiera. Ni todos los hombres son abusadores, ni todas las mujeres unas abnegadas o unas interesadas. Y que conste, lo que aquí digo no debe entenderse como apología de la violencia ni como justificación del feminismo o del machismo o del chauvinismo rampantes. En esto de la relaciones humanas jamás debemos olvidar que tanto peca el que mata a la vaca como el que le agarra la pata.

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