Bendiciones

6 de abril de 2015
Luego de caída la tormenta
y de sentirme morir ahogado
entre el oleaje de tus ansiosas caricias,
he sobrevivido como el náufrago
alimentado con la carne de tus rezos,
bebiendo la sal lacrimosa de tus besos,
mirando exhausto las tenues nubes de tus sueños
aproximarse desde lontananza,
formando gestos y caras, silenciosas señas
de tu rostro en mis más abigarrados deseos.

Floto, soy botella a la deriva. Melancolía...
bogando en la mar de tus lamentos.
Barca encallada en tus entrañas.
Ancla que se aferra a tu piel tatuada de momentos.
La corriente me aleja de ti, vida mía.
En mi alma llevo escrita
la oración que por ti porfía.

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