Agradecido

15 de mayo de 2015
¡Amigo! Has traído a mí estos ojos de plomo,
poema gris donde mi melancólico ánimo
acaso encuentra breve asomo.

¡Amigo! Has traído a mí estos labios que me como,
carnosos manjares con que sin dudar me animo
a trazar la línea de esperanzados versos que no domo.

¡Amigo! Has traído a mi este rostro
por el que cambio rima y acentúo lo que animó
a mi vida soñar que al infierno audaz arrostro.

Ahora, ¡amigo!, trámela de veras.
Qu'esta mano está más bien vacía.
Ansía tenderla en mi lecho aun más que en mis canteras

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