Blue cascade

13 de noviembre de 2015
Este viernes de presagios,
mi melancolía
cae en largas ondas de recuerdo,
recorriendo la línea de tu espalda,
estrellándose cual sutil caricia
en la rocosa línea de tu talle.
Ahí mi memoria salpica
aquella noche juntos,
mis besos rodeando tu cintura,
tu mirada enternecida,
el río de ansiedades,
tus turgentes formas,
mis sueños impregnados
con tus salvíficas, selváticas humedades
fluyendo en cascada, agua azul
por entre la prodigiosa cueva
a la que mi afán se llega
por entre tus labios
al momento de hacerte mía,
camino de estrellas, mi lunada.

Este viernes trece como otrora
son ideas los caminos azules
desatados, acuosas nubes
teñidas con la nostalgia de la hora.
Quiero estar de nuevo contigo,
sentirme a tu piel fundido,
peinarte los largos deseos,
beberme los luceros
en la noche de tus ojos reflejados;
quiero provocarlos otra vez,
desbordar la gracia de tu alma
en tus pupilas anegada.
Quiero de nuevo hacer amor
con tu cuerpo entre mis manos;
quiero poesía, en tu boca, insertarme
con poder de verso impronunciable,
llenar tu espacio con los gemidos
al silencio extraídos,
propiciar por tus manos la venida,
revivir el momento cuando la redención
nos entregó uno al otro de por vida.

Dices que de azul se viste la poesía.
Dices ser tú misma
blues, cascade,
nocturnales poemas.
En este hacer de ti mi cómplice, cofrade,
quién soy yo para contradecirte, oh musa.
Dame esta noche la tinta de tu savia
y mapeemos juntos en el blanco lecho
los meandros de tu hidrografía;
mida el cuenco de mis manos tu pecho,
ese voluptuoso territorio donde los grafemas
encuentran la razón justa de su labia.

Este viernes trece
tu cuerpo se hace encantamiento,
tu voz hechiza, tu sexo es escarmiento
para este poeta pecador
que en el azul de tus ideas
la ardiente mirada, ay, la vista mece.

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