Segunda piel

16 enero de 2016
Recorren a tus piernas,
aparte de mi ansiosa mirada,
unas sutiles líneas
sobre tu segunda piel trazadas.
Ellas me semejan provocadora escala
por la cual ascender desde tus raíces
hasta la oquedad previa a tu enramada.
Es ahí donde anida el deseo,
donde yo me entiendo, sulamita, del ardor poseso.
Subo uno a uno los peldaños.
Así como en estos versos
mis dedos pulsan al verbo,
andando en busca de tu sensual beso
mi aspiración se hace caricia montañista
y, asida a tus rodillas, se impulsa
hasta alcanzar el pretil de tu cadera.
Ahí habré de resguardarme amante,
en el húmedo, cimero refugio,
en la matriz de humanidad,
en lo profundo de tu maternal caverna,
siendo al fin ambos de suyo
uno.

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