Equilibrista


31 de enero de 2017
Estas manos se aferran a la idea de tenerte
se niegan definitivamente a perderte.
De igual modo estos labios no quieren alejarse
de tus pezones nutrientes; y mi lengua,
mi lengua escribe ansiosa sobre tus senos la sombra
de mis caricias equilibristas andando
la cuerda de mi ardoroso deseo
sobre el abismo palpitante de tu pecho.

Estas manos extendidas hacia ti
abren el abrazo del malabarista
en que tu negativa me ha transformado,
por la que hoy soy poeta circense,
esperando el momento para que su domadora
atice el látigo de su ansiedad
y lo encierre en la suave pista de sus labios,
sus labios húmedos y excitados.

Si caigo al vacío de tu olvido,
será por causa de tu suspiro.
Si llego al otro extremo de tu sueño,
será porque permitiste al beso
resbalar por tus pendientes colinas.



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